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Jacob y su discapacidad



Genesis 32:24-31


Así se quedó Jacob solo; y luchó con él un varón hasta que rayaba el alba. Y cuando el varón vio que no podía con él, tocó en el sitio del encaje de su muslo, y se descoyuntó el muslo de Jacob mientras con él luchaba. Y dijo: Déjame, porque raya el alba. Y Jacob le respondió: No te dejaré, si no me bendices. Y el varón le dijo: ¿Cuál es tu nombre? Y él respondió: Jacob. Y el varón le dijo: No se dirá más tu nombre Jacob, sino Israel; porque has luchado con Dios y con los hombres, y has vencido. entonces Jacob le preguntó, y dijo: Declárame ahora tu nombre. Y el varón respondió: ¿Por qué me preguntas por mi nombre? Y lo bendijo allí. Y llamó Jacob el nombre de aquel lugar, Peniel; porque dijo: Vi a Dios cara a cara, y fue librada mi alma. Y cuando había pasado Peniel, le salió el sol; y cojeaba de su cadera.


Jacob el hijo de Isaac y Rebeca había sido un engañador toda su vida. Tuvo escuela con su madre Rebeca, quien le enseñó a mentir y usurpar. De hecho, su nombre tiene entre otros significados “el engañador”. Siempre que se refería a Dios decía que era el Dios de su padre Isaac y su padre Abraham y en sus acciones podemos observar que no tenía una fe personal.


En este pasaje Jacob está a punto de encontrarse con su hermano Esaú después de aproximadamente 20 años de estar enemistados. En Génesis 27:41 vemos cómo Esaú aborreció a su hermano por la bendición con que su padre lo había bendecido. En el presente los dos tenían familias y riqueza.


En algún punto antes del encuentro, cuando Jacob se quedó solo, le salió al encuentro un hombre que luchó con él toda la noche. Este hombre era Dios mismo. Jacob demostró todo el tiempo su fortaleza y terquedad, y Dios decidió herirlo descoyuntando su cadera del muslo, lo cual le dejó una gran discapacidad. Sin embargo, aquí vemos cómo Jacob le suplica que lo bendiga, dándole Dios también un nuevo nombre, fe e identidad. Jacob declara que vio a Dios cara a cara y fue librada su alma.


Es interesante ver cómo siendo un hombre sano y fuerte, estaba enfermo porque su alma no estaba en la debida relación con Dios. Para él Dios era un ser lejano y distante, el Dios de sus padres, pero en este momento que se encuentra cara a cara con Dios viene su transformación espiritual. Dios tiene que quebrantarle su cuerpo para también quebrantarle su alma, y Jacob entiende ahora sí quién es quién y decide entregar su vida a Dios.


Muchas veces Dios tiene que hacer cosas similares con nosotros para que le entreguemos nuestra vida, nos tiene que descoyuntar alguna relación, la salud o las finanzas. Cualquier cosa que sea necesaria Dios va a usar para que volvamos nuestros ojos a Él y ya no digamos que es el Dios de nuestros padres, sino que se convierta en nuestro Dios, mejor aún "tu Dios". Él nos dará un nuevo nombre, un significado, un propósito, una nueva identidad en Él y sobre todo la vida eterna.

 
 
 

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