El Rey fuerte y humilde.
- Tere Guerrero
- 6 dic 2023
- 1 Min. de lectura

¡Todos, admiren Su gran majestad!
Desde Su trono Él ve la Creación,
El Rey de gloria y de potestad;
Él la conduce con gran perfección.
El Creador en enorme bondad,
Abandonó toda exaltación;
Se despojó de Su divinidad,
Para pagar nuestra condenación.
En Belén Él nació con humildad,
En inigualable Encarnación;
¡A Jesucristo en pesebre mirad!
Pobre el Hijo vivió en sumisión.
¡Excelente vida de santidad!
No cometió nunca perversidad;
¡Profundo ejemplo de benignidad!
Sujeto el Hijo mostró lealtad.
Pero no reflejaron caridad;
Lo asesinaron en humillación;
Su cruenta cruz no le tuvo piedad;
Herido el Hijo murió en traición.
¡Cuán grande amor por la humanidad!
El universo calló ante esta acción;
¡Vemos atónitos su soledad!
Y sus estrellas su crucifixión.
Por tres días ganó la oscuridad:
En la tumba yació el Rey de Sion;
Satanás se gozó en su maldad;
El Hijo descansó en abnegación.
Pero el domingo con jovialidad,
La Creación cantó en adoración:
“¡Hoy el nombre de Jesús levantad!
¡El Hijo revocó la maldición!”
¿Cuál fue el propósito de Su misión?
Librar al pecador de su maldad;
El pecado solo trae perdición;
Clama al Hijo; ¡Él da libertad!
Un día Él regresará en autoridad,
En real y gloriosa aparición;
Nos arrebatará con majestad,
Y gozaremos con Él salvación.
Autor: José Pablo Muñoz Guerrero.
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