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Dádiva inmerecida.




Entronizado con gran majestad

Fue Jesucristo, el Alfa y Omega,

¡Al Rey de Reyes gloria tributad,

Día tras día hasta que Él venga!


¿Qué es la Creación sino sólo polvo,

Al compararla con su Creador?

Del universo el brillo colectivo

No supera la luz del Hacedor.


Que hoy toda voz humana calle,

Al Calvario vean con amplio luto,

Lúgubre la sangre del Rey fluye,

¡El Hijo de Dios ha sido muerto!


¡Cuán grande amor por la humanidad!

El universo calló ante esta acción,

¡Vimos atónitos su soledad!

Y sus estrellas su crucifixión.


A homicidas viniste a salvar,

Gente indigna de Tu clemencia;

A violadores quisiste librar,

Gente por bárbara maldad sucia.


¿Cómo puede ser que del infierno

Hayas sacado a tan vil pecador?

Limpiado con sacrificio eterno,

Voy confiado hacia mi Buen Pastor.


Ese gran Rey que el Cielo gobierna

Se convirtió en el sacrificio

Que limpiará a cualquier persona

Que con sus obras su fe evidenció.



Autor: José Pablo Muñoz Guerrero.

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